Rubén RG
Miami Heat tomó ventaja en la serie frente a Chicago Bulls, tras ganar en el tercer partido por 96-85. El partido comenzó con una defensa férrea, por parte de los dos equipos, que salvaguardaban su canasta como si de un castillo medieval se tratase. Volaban los jugadores de ambos equipos y detrás de ellos, siempre había un defensor que les robaba el balón o les taponaba el tiro. En el segundo periodo, continuaron las defensas fuertes, aunque hubo algo más de improvisación y las canastas se fueron sucediendo. Así se llegó al descanso con una ligera ventaja a favor de los Heat. El segundo tiempo comenzó como el primero, pero las estrellas de ambos conjuntos supieron abrir a sus marcadores y Wade, Rose, Bosh y Boozer empezaron a anotar con fluidez. Hubo mucha igualdad y numerosos piques, debido a la fuerza con la que defendieron los dos equipos. El tercer tiempo concluyó con tres puntos de ventaja para Miami, después de que Deng anotara un triple sobre la bocina para Chicago. En los últimos doce minutos, Lebron James tomó la manija del ataque de los Heat, robó algunos balones en defensa, que terminaron con un dos más uno. Además, Chris Bosh, decidió y definió muy bien numerosas acciones de su equipo, lo que acabó por hundir a Chicago, que ha perdido la ventaja de campo con Miami.
En el aspecto individual, volvió a sobresalir el tridente ofensivo de Miami. Esta vez, el mejor fue Bosh, que consiguió anotar 34 puntos, con una estadística impecable en el tiro de campo, logró 13 aciertos de 18 intentos. No se le quedó muy atrás James, que hizo un partidazo logrando 22 puntos, 6 rebotes, 10 asistencias, 2 robos y 2 tapones. Estuvo magistral en todos los aspectos del juego, rompió el encuentro en el último cuarto y fue decisivo como siempre. El peor de los tres en esta ocasión, aunque con una buena actuación fue Wade, que encestó 17 puntos y capturó 9 rebotes.
Por el lado de Chicago, resaltaron dos jugadores sobre el resto del equipo. Fueron Carlos Boozer, que logró 26 puntos y 17 rebotes, se impuso claramente en la pintura, donde fue dueño y señor. El partido de Boozer fue apoyado por Derrick Rose, que consiguió 20 tantos, capturó 5 rebotes y repartió 5 balones entre sus compañeros. Destacable también es la actuación de Taj Gibson desde el banquillo, pues anotó 11 puntos y cogió 3 rebotes.
Los rebotes y el dominio en la pintura fue cosa de Chicago, con la excepción de Bosh, pero el acierto fue cosa de Miami, que acabaron el partido por encima del 50 por ciento en tiros de campo. También movieron con mayor fluidez y acierto el balón, robaron más pelotas y colocaron más tapones a los jugadores de Chicago. Todas estas cifras, unidas al acierto de los tres jugadores talentosos de los Heat, que están apareciendo en esta serie y de qué manera, parecen ser las claves para vencer a un rocoso equipo de los Bulls, que vende cara su derrota. Un dato reseñable en los partidos de playoff son los tiros libres. Los grandes jugadores no fallan en los momentos decisivos, y casi ninguna de las estrellas que está habiendo en estas dos eliminatorias, malogran tiros desde la línea de personal. El otro día, Dirk Nowitzki batió el record, pero si no lo hubiera hecho él, cualquiera de estos jugadores podría haberlo conseguido, porque su nivel de concentración es altísimo y sus porcentajes también.
De esta manera, la eliminatoria queda 2-1 favorable a los Heat y parece que va tomando forma. Pero no todo son malas noticias para los Bulls. Rose está muy concentrado toda la serie, Boozer parece que ha encontrado su estado de forma y está haciendo unos partidos dignos del jugadorazo que es. Veremos si al final se acaba imponiendo la calidad, la precisión y la fuerza de los Heat o, por el contrario, Chicago reacciona y demuestra por qué son el mejor equipo de la NBA, en temporada regular. Seguro nos esperan unos partidos apasionantes en esta igualada serie.
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